Principios Psicopedagógicos

Nuestra actuación pedagógica está basada en el conocimiento empírico sobre la etapa infantil, apoyada en aquellas ciencias vinculadas a lo humano. Este conocimiento nos lleva a la convicción de que la calidad de las acciones educativas en este período, va a condicionar toda la potencialidad del proceso educativo posterior y las carencias o insuficiencias educativas, pueden condicionar el crecimiento y desarrollo integral de los niños y niñas.

Creemos por tanto, que no hay un solo método de intervención educativa y por ello es necesario definir unos principios psicopedagógicos que respalden la tarea educativa y que serán las pautas que nos orienten.

Debemos garantizar el BIENESTAR de los niños/as para proporcionarles un desarrollo sano a nivel psíquico y físico.

INDIVIDUALIDAD Y ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD: los educadores no sólo debemos conocer el momento evolutivo del niño/a, sino que debemos respetar las características peculiares  de cada uno dentro del grupo, ser capaces de advertir las diferencias y aptitudes, respondiendo a las necesidades y deseos de cada uno. Consiguiendo una atención personalizada que no pretenda la uniformidad, sino el desarrollo integral de cada niño/a, enmarcado en un proceso normalizado a la vez que flexible.

AFECTIVIDAD Y AUTOESTIMA: es importante crear un clima afectivo y seguro, que posibilite al niño/a establecer relaciones positivas con los demás y que éstas favorezcan el desarrollo y adquisición de su identidad y autoestima. De tal modo que la autoestima les permita, conociendo sus posibilidades y limitaciones, sentirse seguros  emocional y físicamente para desarrollar todas sus capacidades y aceptar sus frustraciones. En el centro educativo el niño/a debe tener asegurado el respeto y el afecto por el solo hecho de existir. No es algo que debe ganarse cumpliendo objetivos.
Son importantes para la creación de este clima: las expectativas del adulto en relación con el niño/a y la confianza que le demuestre, que le ayudan a sentirse querido, competente, eficaz y así poder afrontar los pequeños y grandes retos que le plantea su progreso de desarrollo.

GLOBALIDAD: creemos que el niño/a es un ser integral y que el desarrollo de sus capacidades se realiza de forma global, por lo tanto las experiencias y actividades deben responder a objetivos relacionados con su desarrollo.

ACTIVIDAD: propiciaremos que el niño/a aprenda y se desarrolle a través de la acción y la experimentación. Esta necesidad permanente de acción del niño/a se concreta, en esta etapa, en el juego, que es una actividad espontánea del niño/a a la vez que se integra en las estrategias educativas de la Escuela.

CONSTRUCCIÓN DE LOS APRENDIZAJES Y LA SIGNIFICATIVIDAD: consideramos que el proceso de construcción de significados ha de ser activo, en el que el niño/a, en interacción con los demás, con sus experiencias y con lo que ya sabe, integra y asimila un aprendizaje capaz de modificar sus esquemas de conocimiento y abordar los nuevos; él/ella participa activamente en la construcción de sus aprendizajes.
Para ello tendremos en cuenta la coherencia de los contenidos, el momento evolutivo y la motivación, en la que debe estar presente la funcionalidad de los aprendizajes.

INTERACCIÓN: creemos que el desarrollo de las capacidades de los niños/as se determinan por las actividades que éstos realizan, las interacciones con otros niños/as, con los adultos y con el medio. Es de especial importancia cuidar la relación personal educador/a-niño/a a través de distintos vínculos según la edad y la situación (con el contacto físico, la palabra, el gesto, las actividades,…). Estas relaciones son las que transmitirán al niño/a la sensación de que es querido y valorado, lo cual le hará sentirse seguro.
Consideramos la socialización como un proceso en el que , en interacción con el medio social, el niño/a va construyendo su propia identidad y va pasando de un estado de indiferenciación y dependencia del adulto, a una progresiva autonomía e independencia. En este proceso sus necesidades e intereses van cambiando. La Escuela le ayudará a adquirir recursos que le sirvan para relacionarse con sus iguales y con las distintas personas que forman parte de su vida cotidiana.

LA PARTICIPACIÓN DE LAS FAMILIAS: lo consideramos fundamental. La labor de la Escuela es complementaria a la familia, deberemos buscar y aunar criterios educativos para que se dé una coherencia y continuidad en el proceso de crecimiento y desarrollo.